Días para Agosto

jueves, 22 de abril de 2010

“La hora de las pesadillas”

“La hora de las pesadillas”
Después de la pesadilla, suelo despertar poco a poco, con lágrimas huyendo de los ojos, con la garganta seca gritando a voz de grito por un poco de agua de esa botella sobre la mesita de noche, justo entre el búho y el pato, delante de la esfera navideña que toca su música durante todo el año para mí, la misma esfera que miro de soslayo cuando no puedo dormir, cuando entre mis cabellos se tejen las más crueles ilusiones.
Hundiré mis pensamientos en aquellos recuerdos para espantar las viejas pesadillas, uno a uno, cual marcha exacta, llegaran a mi cabeza—todos se deslizaran hasta lo más profundo de mí, ahí, donde más la quiero, donde la amo, en donde la extraño—llegará a mi pensamiento aquel primer beso en donde la luz apenas nos rozaba, donde nuestros ojos se entrelazaron y nuestros corazones se enredaron, aquella caminata donde pasan cosas mágicas, ese concierto, con mensajes en el celular, con tacones y varios vasos de agua, esos correos a deshoras con exceso de redbull...
Giro una y otra vez, volteo, quito, abrazo y arrojo la almohada, me tapo hasta la nuca, me destapo hasta los talones, me quedo boca arriba, mirando el techo, escuchando el ventilador que me dice entre susurros, lo mismo que ella en voz de cuello.

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