Siempre cartas y correos para estos momentos, lamento que sea así, lamento mucho por lo que estamos, estas, estoy, pasando. Quiero que sepas que no escribo esto, ni nada de lo que escribo para ti, con el objetivo de hacerte sentir bien a ti o a mí, lo escribo para decirte la verdad, para decirte lo que pienso, para decirte lo que creo y lo que siento.
De nuevo no estamos en nuestros mejores momentos, pasa tan seguido que a veces lo veo como rutina, probablemente este es uno de los peores momentos que hemos vivido juntos.
Estamos enamorados de este drama, no sabemos salir de ese pozo tan profundo. Estamos sufriendo de una manera naturalmente desnaturalizada, ¿estamos dando por hecho que no merecemos más que esto? Una laguna de lágrimas. Le estamos dando forma de barranco a nuestra relación y queremos saltar. Nuestra relación no es un barranco, nunca lo ha sido, sin embargo puede llegar a serlo si nos descuidamos más, sino es que ya lo es. Cambiemos la idea, veámosla como una montaña, a veces es muy difícil escalarla, otras veces no lo es tanto.
Podemos seguir pensando que somos unos soñadores ilusos que creen que todo lo logran y todo lo pueden, o podemos convertirnos en esos soñadores ilusos que todo lo logran y lo pueden. Estamos bajo un paraguas muy muy grande de agonía, sufrimiento y culpa. Tenemos que quitárnoslo, porque la alegría es muy bonita, yo la he visto, tú la has visto, la alegría es casi tan bonita como tú, aunque te cueste verlo y creerlo detrás de tanta culpa y rencor. Te has acostumbrado a sufrir Lucero, vives en un mundo que desconoces y sin embargo caminas muy segura, no es culpa de tus papás, o de tus amigos, o de mí, ni tampoco es tu culpa, la verdad es que no hay un culpable, solo hay tres responsables, yo, tu y nuestra inconsciencia.
No te sales nunca del camino porque ni siquiera sabes que hay algo más. Tu camino está formado por historias pasadas, libros, consejos que no debiste escuchar, conversaciones recientes, camas frías o calientes, correos electrónicos, cartas, canciones, chopin y, sobre todo, por las cosas que dices de ti misma, “el problemas a veces podría ser porque das más de lo que yo podría darte” Tú me das tanto como yo a ti, de la misma manera en la que a veces yo te hago muy feliz, de esa misma manera y cantidad tu me haces muy feliz.
Esta es una de las tardes más tristes de mi vida, quiero pensar que seguimos igual de juntos que el miércoles por la mañana, cuando nos decíamos te amo y nos abrazábamos. “y a veces he creído que no debimos hacer los planes, que no debimos soñar tanto” Fueron precisamente esos planes y esos sueños los que nos mantuvieron al margen de lo que podía y de lo que no podía suceder, así que, probablemente si no hubiéramos tenido esos sueños o esos planes habríamos aprendido una lección que terminaría con un compañero bebé para Carolina.
Yo he cometido muchísimos errores, “porque entonces la casa puede venirse abajo, no soy la buena base que necesitas” por mi culpa has dicho eso, y ahora me doy cuenta de la verdad, tu nunca, jamás, nunca nunca, serás la base de la casa, primero, porque esta casa no es mía, sino nuestra, es nuestra casa, donde ambos hemos puesto y dado todo. Segundo, nunca has sido ni serás la base, porque no puedes ser una base, tu eres una arquitecta, la arquitecta de mi vida, tu y yo, estamos construyendo esta casa juntos, no puedo dejarte en la base, te necesito en todos lados, siempre conmigo, siempre a mi lado.
A veces el pesimismo es una actitud enquistada, quiero decir que cuando nos da por pensar que todo va mal cuesta mucho reconocer una sonrisa, los motivos funcionan como una excusa, porque lo que hace que uno se encuentre razonablemente bien es lo que pasa en nuestro corazón.
He llegado al límite que conocía hasta ahora Lucero, “ya no sé cómo convencerme de seguir” eso has dicho, no te mentiré, yo quiero seguir hasta el final, y por final entiendo hasta que mi cuerpo, mi alma y mi corazón no den para más, no mentiré, nunca lo hago y mucho menos a ti, ambos nos hemos golpeado muy fuerte en esos tres lugares, no me justifico, ni es una excusa, pero en alguna de mis cartas te lo avise, te dije que como habrá momentos maravillosos, también habrá momentos terribles, y este, este es precisamente uno de los momentos más terribles que hemos tenido. Pero te diré, te preguntaré algo. ¿Qué momento es más poderoso? ¿Qué momento quieres vivir? El momento maravilloso de abrazarnos, de embarrarnos pastel, de hacernos reír, de besarnos, de comenzar a amar o el momento terrible de sentir que la culpa te consume hasta los huesos.
No sé si te sirva este correo, no sé cómo te sientes, no sé cómo arreglar solo las cosas.
Lo que sé, es que te necesito, sé que este es el correo, carta, más feo que he escrito en mi vida y también se que doy un millón de gracias a Dios que no estes ahora mismo aqui porque no quiero que veas estos ojos tan tristes.
Por último, sé que te Amo, y no solo eso, sino que te amo muchísimo y sé que no quiero que este problema tan pequeño e inocente lleno de inconsciencias nuestras termine con lo más maravilloso que tienes, que tengo, en nuestra vida. Tu y yo.
Te Amo.
AlanS